Carta abierta a los padres de hoy
Hoy está convocada una huelga en la enseñanza Española. Históricamente es la primera vez que todos los niveles educativos podían manifestar su malestar a la vez. Una protesta convocada por Profesorado, AMPA y alumnos desde infantil a la enseñanza universitaria.
Los sindicatos y el profesorado, que entre otras cosas vera mermado su maltrecho sueldo y amenazada su calidad educativa con una saturación de alumnos en la aulas, llevan días calentando el ambiente. Una “virtual”, que no real, marea verde ha circulado por nuestras ciudades y asaltado los medios de comunicación, bombardeándonos con la defensa del sistema público, con la protección de nuestro futuro, puesto en riesgo con la educación de mala calidad, que tras los “recortes”, va a sufrir nuestra prole y el futuro de nuestra nación.
Vaya por delante mi creencia firme en los Servicios Públicos y mi respeto a todos aquellos empleados “de lo público” que cada día se dejan la piel por un servicio de calidad. Ellos saben que los entiendo y que comparto su desesperación.

Hasta ahí y hasta esta misma mañana la teoría. Ahora pasemos a la realidad:
Esta mañana salí de casa a las 9.00 h para realizar unas gestiones bancarias. Pensé, ilusa de mí, que el banco estaría menos lleno que en otras ocasiones dado que los padres estaría en casa con sus hijos puesto que aun no eran horas para ponerlos en marcha y llevarlos con ellos a todas las tareas necesarias del día.
Nada mas poner el pie en la calle un ensordecedor ruido de chiquillería y motores me aturdió, quizás iba predispuesta a un silencio inexistente. Al buscar el origen de tal tumulto descubrí no sin asombro, ¿para que negarlo?, que todo el alboroto provenía del Colegio Público de al lado de mi casa. A diferencia de cualquier otro día los niños se amontonaban en la puerta de entrada, había hasta cierto colapso. Multitud de coches obstaculizaban la calle, esperando a que los mas pequeños entrasen en clase bajo la atenta mirada de sus progenitores. Nótese que los niños de hoy en día no saben lo que es ir andando “al cole” ni los padres conocen la solidaridad vecinal donde algunas madres se organizaban para poder ir a recoger a los niños por turnos, ni tampoco conocen la existencia del transporte colectivo o público. Hoy hay que ir a llevar y traer los niños al colegio en coche, un coche por niño, pararse en mitad de la calzada y esperar a que el niño de turno entre en el colegio, y así uno tras otro. No vale que el pequeño salga del vehículo un metro más atrás mientras delante otro coche “descarga” a otro niño, no! tiene que ser en la misma puerta y esperando a que el alumno, baje del coche, abra la puerta, recoja la mochila, la cargue, cierre puertas (de un portazo casi siempre), olvide el bocadillo, vuelva a por el, de otro portazo, su padre o madre le grite que si son maneras de irse y vuelva por tercera vez a darle un beso a regañadientes, eso si, todo esto con el coche en punto muerto y con todos los de atrás esperando para hacer exactamente lo mismo. Dicen que enseñamos solidaridad, ecología, colaboración, respeto y educación ¿para qué ciudadanía?
Salvada esta parte de “protesta” que lleva callada y pugnando por salir muchos años y que me afecta directamente ya que habitualmente estoy tras esa cola infinita de coches esperando ir a casa (no tengo niños) vamos a lo que quería decir hoy.
La afluencia de niños a las escuelas públicas ha sido masiva, al menos en lo que yo he podido comprobar. Las excusas de los progenitores, de lo mas “variopinto”: Desde: es que tenemos que trabajar y tal y como esta la cosa… Y pregunto yo ¿Colegio o “aparcadero de niños”? hasta: Si hombre! para un día libre que tengo yo me los voy a quedar en casa. Por cierto, en mi ciudad hoy había mercadillo y lucía el sol, creo que eso también ha influido seriamente en la decisión de los padres. Como ven una razón de peso.
Hoy los más pequeños de la casa han madrugado más que habitualmente, hoy no se podía llegar tarde. Había que ir al colegio, por encima de cualquier otra cosa. Hoy no valía estar enfermo, cuando cualquier otro día con una mínima excusa el niño se queda en casa. Hoy hacia buen tiempo, pero aunque hubiese hecho malo, había que ir. Hoy no importaba que el indice de polen fuese el mas alto de toda la temporada, con y sin mascarillas los niños tenían que ir al colegio. Hoy no importaba que el padre fuese empleado público al que los recortes afectaran masivamente, hoy no importaba que el empleado público además fuese interino, y que viese mermados los meses de contratación posible, ni el sueldo, ni la jornada laboral. Menos aún importaba ser la otra cara de la moneda, hoy he visto mas profesores que nunca (de escuelas públicas, universidades, institutos, privadas, concertadas…) acompañar a sus hijos al colegio, para posteriormente ir a sus puestos de trabajo.
Hoy he visto mas padres que nunca llevar a los alumnos (mas que cualquier otro día) a los centros, padres parados, de día libre, de vacaciones, empleados públicos, funcionarios, amas de casa, empleados de pequeños comercios… de todo. Bueno de todo no, no nos engañemos, porque los altos funcionarios, los empleados públicos algo mas que medios, los pequeños empresarios, no llevan a sus hijos a esos colegios, ese grupo de padres envía a sus hijos a colegios privados “de elite” fuera de la ciudad y por cierto en transporte colectivo.
Después de observar todo esto no me queda mas que felicitar sinceramente a los padres de hoy, han dado una ejemplo de vida a sus hijos, han enseñado una lección que los alumnos difícilmente olvidarán nunca:
LA LECCION DE LAS MAS ABSOLUTA HIPOCRESIA E INCOHERENCIA
Hoy tomaban café solos después de dejarlos en el colegio y por fin tener un ratito para ellos, lamentándose de como va el país, de que la educación no vale para nada, de que no van a poder pagar la universidad a los mayores. Hoy se quejaban en la cola del banco a la que llegaban algo mas tarde de lo previsto, porque tenían que dejar a los niños en “el cole”
Sus hijos deben verlos cada día protestar y llevarse las manos a la cabeza con las medidas financieras del gobierno, que nos afectan a todos. Deben escuchar cada día los disparates que salen de la boca de padres poco controlados e indignados con ala “crisis” que ellos no han provocado. Vieron como sus padres nos secundaron una huelga general, porque no se lo podían permitir económicamente, !que lo hagan otros! Deben verlos faltar al respeto al maestro, al empleado público o a todo aquel que no les de la razón. Deben ver como protestan contra la situación, el gobierno, el paro, o la crisis, pero mientras trabajan en negro, defraudan a hacienda y los obligan a ir al colegio hoy mas que nunca, ¡porque hoy no se podía faltar! Y eso que esta huelga, como padres, si que se la podían permitir económicamente.
Hoy señores han dado un gran ejemplo a sus hijos, el de el progenitor que no se debe imitar, el del demócrata que no se debe ser, porque ser demócrata es otra cosa mas allá de la mera protesta. Hoy señores, tocaba apoyar la educación pública, esa de la que ustedes se aprovechan pero con la que no colaboran, esa a la que critican pero en la que no participan, hoy tocaba mostrar la preocupación por un futuro en el que sus hijos no tendrán una formación de calidad ni un trabajo digno pero …se estaba mejor tomando café o yendo a trabajar habiendo dejado a los niños a buen recaudo “en el cole”. Hoy, mas que nunca, han demostrado que no son lo que se esperaba de ustedes, colaboradores de una enseñanza que hará un país y una ciudadanía mejor para todos, porque ustedes han olvidado la primera máxima que rige nuestra sociedad, la educación señores míos empieza en el hogar, y ustedes de eso…. creo que saben poco.
No esperen pues que sus hijos el día de mañana vivan con unos principios coherentes, que miren por sus mayores, cuando en casa ven tratar a patadas o mandar a una residencia a sus abuelos. No pretendan que sepan lo que se consigue con esfuerzo y lo que vale una palabra dada, no esperen que los hombres que han de regir nuestros designios mañana sean hombres y mujeres de provecho, porque ustedes hoy con su actitud y su forma de comportarse les están enseñando justo lo contrario
Ahora pueden llamarme neoliberal (no lo soy), pueden decir que soy poco fiable porque no soy madre, que es muy fácil hablar desde el desconocimiento y que no se lo que ustedes sufren y con lo que cargan. No se preocupen, solo intento ser coherente y desde ese intento les respondo:
No, no tengo hijos, lo decidí así porque no me creo capaz de educar a un ser humano con los principios que debe tener para serlo de verdad. ¿Pero saben? No me siento responsable del futuro, pero recuerden: ustedes si lo son.
Tampoco hablo desde el desconocimiento, me educaron en un hogar en el que los valores, los principios, la honestidad y la fidelidad a lo que es correcto estaban por encima de todo. Principios estos que me han llevado a renunciar a puestos de trabajo reconocidos socialmente pero que a su vez me han permitido dormir todas las noches con mi conciencia en paz. Y eso, eso no tiene precio.
Enhorabuena, hoy han perdido quizás, la única ocasión en tiempo, de poder ser respetados por sus hijos, la ocasión de pasar una jornada hablando con ellos en casa o jugando en un parque, la ocasión de ser padres, explicándoles cosas que el día a día no permite. Hoy han perdido la oportunidad de ser maestros de vida y esa no se tiene todos los días, pero claro… por alguna extraña razón que no alcanzo a comprender, hoy que estaba convocada una huelga general de la enseñanza, ustedes han decidido que hoy y precisamente hoy ¡había que ir a la escuela!
Magnífica clase la que han dado hoy. Solo espero que sus hijos sean algo mas inteligentes que ustedes y esta lección no la aprendan, o en caso de hacerlo…lo conviertan al positivo y aprendan lo que no hay que imitar, lo que no hay que copiar, lo que no hay que hacer.





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